Grupo global de (rea)seguros cotizado en bolsa y con sede en Estados Unidos, que opera en los ramos de daños, responsabilidad civil y seguros especializados. La organización suscribe riesgos complejos para multinacionales y clientes institucionales, con una sólida presencia en Norteamérica, Bermudas, Europa y Asia.
Como aseguradora internacional de gran escala que opera en el mercado de Lloyd's, la compañía está sujeta a estrictos requisitos de reporting regulatorio y financiero. Su presencia global, la complejidad de la suscripción y sus obligaciones de gestión de capital exigen altos niveles de gobierno, precisión y transparencia en la presentación de información regulatoria.


Históricamente, el reporting regulatorio para el mercado de Lloyd's estaba externalizado en una agencia gestora. Aunque el proceso cumplía la normativa, este modelo operativo limitaba el control interno, reducía la transparencia sobre la lógica de cálculo y restringía la capacidad de la organización para adaptar sus procesos de reporting a los cambios del negocio y de la regulación.
El entorno de reporting era, además, complejo y de gran volumen. Las entregas a Lloyd's exigían generar 50 informes regulatorios distintos, sometidos a frecuentes revisiones y a un estricto control de versiones. La lógica incorporaba aproximadamente 10.000 métricas de negocio y debía cumplir 1.000 reglas de validación definidas por las especificaciones de Lloyd's. Garantizar la coherencia, trazabilidad y auditabilidad a esta escala planteaba un importante reto arquitectónico y operativo.
La organización necesitaba pasar de un proceso coordinado manualmente y gestionado externamente a una plataforma de datos moderna, automatizada y gobernada internamente, capaz de industrializar la producción regulatoria. El objetivo no era solo internalizar el reporting, sino diseñar una arquitectura escalable y orientada a dominios que pudiera dar soporte a futuros casos de uso financieros y regulatorios más allá de las entregas a Lloyd's.
